Cuando pensamos en la terapia de pareja, automáticamente nos viene a la cabeza que la relación está inmersa en mil problemas o que ya se está barajando una posible separación. 

Por lo que quiero dejar constancia que la terapia de pareja es de gran utilidad para pulir aspectos donde la pareja quiera mejorar. Estos pueden ir desde la comunicación, temas relacionados con hijos si es que los hay, implicación en tareas domésticas, familiares y resolución de conflictos entre otros. La finalidad es mejorar el vínculo sano y seguir creciendo como pareja. 

También está indicada para aquellas parejas que quieran mejorar su relación en algún punto. Para las que estén dispuestas a solucionar sus incompatibilidades y, aun intentándolo, no lo consiguen. La terapia de pareja es de gran utilidad antes de dar por finalizada la relación. 

¿Qué es la terapia de pareja?

Al tener una relación de pareja nos encontramos dentro de un contexto en el que hallamos equilibrio y bienestar emocional. Eso ocurre cuando todo funciona correctamente. Aunque también puede acarrearnos malestares muy profundos junto con diversos conflictos. Por decirlo así, toda la relación íntima y cercana que nos aporta la pareja, puede ir en ambas direcciones. 

No hay un determinante específico que arrastre a las parejas a la separación o al divorcio. Estos pueden ser muchos y no coincidir con los de otra ruptura. Lo que sí es un factor común, es que tanto la persona que decide romper la relación como la persona que es dejada, o incluso si es de mutuo acuerdo, van a pasar por el duelo emocional, lo que implica sufrimiento y tiempo de recuperación.

La terapia de pareja está enfocada a:

  • Solventar los problemas que se han identificado y los que están emergiendo.
  • Ayudar a solucionar las crisis que la pareja está atravesando.
  • Resolver los déficits que hay en la comunicación.
  • Retomar los lazos afectivos que los unió.
  • Reavivar la llama que ambos tenían. 

Todo ello, haciendo una evaluación del caso, para poder localizar el origen de los conflictos y la dinámica que suscita y alienta limitando a la pareja de obtener un equilibrio placentero.

¿Cómo se realiza la terapia de pareja?

Se profundizará en la historia de la pareja para poder descubrir cuál es el problema subyacente. Por lo que se hará un repaso a toda la biografía desde cómo fue su primer encuentro, en qué punto estaban cada uno de ellos y a qué renunciaron para poder estar juntos como pareja.

Además, se hará un repaso a las experiencias que cada integrante de la pareja mantiene con sus familiares. Son muchas las ocasiones en las que las parejas realizan los mismos patrones disruptivos que vivenciaron en sus familias de origen. Por tanto, los comportamientos se repiten de forma inconsciente. 

Cuando se ha localizado el problema es interesante comenzar a trabajar la comunicación. Corregir como cada uno de los integrantes de la pareja expone sus quejas ante el otro o como enfocan la forma de comunicarse entre ellos. Potenciar que entre ambos comiencen a hablarse desde el modo diálogo y no monólogo. Con la finalidad de que asimilen cómo expresar sus sentimientos, opiniones y quejas desde un punto constructivo sin tener que herir al otro ni perder las formas.

Otro punto importante a tener en cuenta en la terapia de parejas es la toma de conciencia frente a la responsabilidad del problema es de la pareja y por tanto de dos, no de uno solo. Esto es muy importante trabajarlo para evitar los reproches o aumento de problemas. 

En las sesiones se trabajarán el desarrollo de unas bases de relación en las que no se propicie una dependencia emocional, se reavive la ilusión por la pareja, los detalles y muestras de atención mutua. 

Una vez pasado a la fase de tratamiento, se aplicarán las diferentes técnicas terapéuticas tanto en sesiones como para realizarlas en casa. 

Matizar que algunas sesiones serán en conjunto, y otras de forma individual. A demanda de cómo se vayan trabajando los diferentes problemas.

Terapia de pareja

¿Cuáles son los conflictos más habituales en la pareja?

Pueden venir de distintas áreas de nuestra vida como laboral o social, entre otras. Ocasionando interferencias en la vida de pareja rompiendo el buen clima o la armonía. Estos pueden ser los motivos que los originan:

  • Insatisfacción sexual: el déficit de deseo sexual, el egoísmo por una de las partes, las disfunciones sexuales, suelen ser la respuesta a la rutina o falta de pasión en la pareja. 
  • Intimidad escasa: merma de afecto físico y verbal, escasez de detalles hacia su pareja. Esto puede ser debido a la posesión de barreras emocionales como tener límites que impidan que ambos intimen, generando una brecha de insatisfacción.
  • Infidelidad: una de las partes o ambas, se sienten insatisfechos con la relación que mantienen, buscando fuera de la misma lo que dentro no tienen. Suelen originarse por el malestar que se mantiene en la relación. 
  • Desequilibrio de poder: de forma unilateral uno de los componentes de la pareja es quien asume la toma de decisiones y de control ante los sucesos importantes de la vida en pareja que llevan en común. 
  • Falta de compromiso: la inversión que cada integrante de la pareja realiza puede estar descompensada.Es decir, la inversión que cada uno aplica en su relación de pareja, el grado de implicación en la misma y objetivos en común para hacer que su pareja sea feliz. 
  • Apego inseguro: se trata de un problema que viene arrastrado desde la infancia, el cual se identifica por una serie de conductas automáticas que matizan la pareja y que acaban proyectándose sobre la pareja. Toman su espacio en forma de dependencia emocional o celos.
  • Escasez de cooperación: uno de los integrantes de la pareja no aporta lo suficiente a la relación. Puede ser en las tareas del hogar o en sobrecargar al otro integrante de más responsabilidades que las que le corresponden. Dando lugar a la aparición de reproches y frustraciones.  
  • Violencia y agresividad: se generan a partir de discusiones que no tienen buen resultado y dan paso a la ira y a la impulsividad. 
  • Intrusión de la familia de origen: cada integrante de la pareja viene con su propia familia de origen. Estas en ocasiones pueden llegar a ser muy invasivas, tomando un papel más relevante en la pareja de lo que deberían de ser y, por tanto, interfiriendo en la pareja desde la toma de decisiones a la vida cotidiana. Todo ello da paso a la aparición de nuevos conflictos, toma de posturas frente a los familiares o distanciamiento entre los distintos miembros de la misma. 
  • Déficit de confianza: un miembro de la pareja, o los dos, no tienen plena confianza en el otro. Por lo que se da paso a diversos comportamientos de posesión que acaban generando angustia, opresión e inseguridad en la pareja.
  • Diferencias culturales: la idiosincrasia de cada miembro de la pareja pudo llevarse bien al inicio de la relación, pero a medida que el tiempo va pasando, junto con el roce cotidiano, todas esas diferencias y choques culturales afloran en forma de malestar en la pareja y falta de entendimiento o comprensión. 

¿Dónde se originan tales conflictos?

Independientemente de la queja inicial que originó la terapia, suelen coexistir otros dos problemas anexos: problemas de comunicación y merma de aceptación del otro. 

Problemas de comunicación

Cada pareja crea su propia forma de comunicación y de toma de decisiones. Esta forma propia de comunicarse puede no ser la más idónea, dando paso a una mana de discusiones. Es común que la pareja se halle en medio de un conflicto acalorado y que francamente, no los lleve a ninguna parte, salvo a dañar la relación, por lo que esa comunicación no es nada productiva. 

Al contrario de esta vertiente, es la escasez de comunicación, o hacerlo de forma inadecuada. Lo que hace que la pareja se convierta en dos desconocidos y sin cosas en común.

Como se puede apreciar, la comunicación en la pareja es fundamental para que esta sea placentera, por lo que es vital que ambos tengan espacio para exponer sus criterios, quejas, dudas u opiniones a través de un ambiente de comprensión y respeto.

Merma de aceptación del otro

Los dos componentes de la pareja han de sentirse comprendidos, aceptados y apoyados durante toda la relación. Como podéis intuir una relación de pareja no se mantiene solamente del cariño o la pasión, sino que hay que cubrir diversas necesidades básicas del otro.

En el momento en el que estas no están cubiertas, surge la frustración y, por ende, los problemas. En muchas parejas, detrás de los conflictos de pareja ya identificados falta por descubrir la merma de aceptación del otro, sentirse apoyado sin escuchar los continuos reproches sobre sus errores. Finalmente, esto aporta un gran distanciamiento emocional a la pareja que hace que se quiebre, se pierda la ilusión y la confianza que antes sí se tenía. 

¿Cómo saber cuándo es el momento de hacer terapia de pareja?

Son muchos los desencadenantes que pueden llevaros a realizar terapia de pareja.

Es recomendable acudir a un profesional cuando tengamos presente problemas como:

  • Celos o desconfianza
  • Infidelidad
  • Miedo al compromiso
  • Problemas de comunicación
  • Problemas de convivencia
  • Ruptura sentimental o separación temporal
  • Dependencia emocional

¿La figura del psicólogo de parejas es importante para nosotros?

Tras intentar solventar la casuística de los problemas las parejas, en lugar de resolverlos, los van agravando. Suele darse un círculo de autodestrucción entre ambos. Aparece una actitud de defensa en cada uno y, lo que antes era un dialogo enriquecedor, se transforma en un campo de batalla de reproches y respuestas negativas. 

Cuando la pareja se halla en este punto la paciencia y los nervios están a flor de piel, por lo que no es de extrañar que surjan los descalificativos o incluso la agresión. 

El clima de la pareja ya tiene un ambiente donde prima el rencor, la desilusión y la desesperanza. 

En este punto la indiferencia se manifiesta, los halagos, caricias o muestras de cariño y amor comienzan a evaporarse. La pareja empieza a ir cada una por su lado debido a la insatisfacción actual y declive que se esta tornando en su pareja. 

Este círculo vicioso de autodestrucción es difícil de desarmar o de visionar. Estando implicado en medio del mismo, la carga emocional no permite tomar consciencia de qué comportamientos estamos teniendo que son la base del problema. Resulta muy complicado poder extrapolarse del ataque y ser objetivo.

Salir del círculo de la negatividad sin ayuda es muy difícil, ya que cada uno de los integrantes de la pareja han de dejar atrás los reproches, comenzar a corregir los hábitos que han perjudicado su relación y dar paso a nuevos hábitos más saludables para la pareja. 

De aquí la importancia del papel el psicólogo de parejas ya que, de entrada, se retomarán los canales de comunicación que la pareja tiene codificados. Dará paso a que cada uno comience a responsabilizarse de los comportamientos dañinos que está ejerciendo al otro junto con las creencias negativas o distorsionadas más las actitudes que incrementan el problema de la pareja. 

El psicólogo de pareja aplicará sus conocimientos y herramientas de forma objetiva e imparcial ante la pareja, acompañándolos a restaurar la relación con diversas pautas que instauren comportamientos más positivos y óptimos para ambos.

¿Qué ocurre cuando un integrante de la pareja no está por la labor de hacer terapia de pareja?

Da igual que los problemas sean de ambos, lo más común es que uno de los dos sea quien tome la iniciativa y con ello, la búsqueda del psicólogo de parejas. Las mujeres son más dadas a exponer sus sentimientos, por lo que les resulta más sencillo solicitar ayuda profesional, aunque esto no quiere decir que al revés también suceda. Cuando se quitan los muros iniciales, lo normal es que el hombre también acceda y se involucre tanto o más que la mujer a la terapia de pareja. 

Puede darse la negación rotunda a acudir a terapia de parejas ya que ese integrante de la pareja piensa que la relación está mal pero «que no es por su culpa y que no es necesario cambiar ni modificar nada por su parte», y por ende no es preciso ir a terapia de pareja.

No debemos de obligar a nadie a ir a terapia de pareja. Para estos casos, matizar que la terapia puede resultar de gran utilidad con un solo integrante de la misma, ya que podrá ir aplicando lo trabajado en sesiones y, con ello, obtener resultados para los dos. Lo cual hace que el otro miembro de la pareja, al obtener los resultados de la terapia que esta haciendo su pareja se involucre también para seguir sumando cambios positivos en la relación y acude a terapia de pareja. 

Terapia de pareja con Carolina Lozano Psicología 

Estoy convencida que una pareja feliz no se trata de una pareja que no alberga conflictos, sino la que una vez detectados, los afronta y consiguen salir airosos y fortalecidos de los mismos. 

Dispongo de formación específica en esta área para poder trabajar vuestros problemas de pareja.