Vamos a imaginar un acontecimiento donde puede surgir la inseguridad: Imaginemos que le ha llegado la invitación de la boda de un amigo de la infancia. Lo primero te alegras por él pero, ¿cómo te sientes? ¿Te invaden muchas dudas sobre el evento? ¿Te preocupa quien puede ir? ¿Y con quién ir?
Estas son algunas de las dudas que te pueden asaltar ya que puede ser que este acontecimiento lo vivas de forma muy incómoda llegando incluso a estresarte o a producirte inseguridad. O puede ser que sea al contrario, te resulte una situación sencilla de asumir.

Inseguridad

¿Qué es la inseguridad?

Se trata de la falta de confianza que tiene la persona en sí misma. La forma que tiene de sentirse y de estar en una duda continuada ante cualquier situación. Una constante agonía entre el «quizás», los «puedes o no puedes» y los «deberías».

¿Cómo son las personas inseguras?

Por lo general suelen tener varias de estas conductas:

  • Necesidad de la aprobación de otros para tomar decisiones propias.
  • La manera en que mantienen su propio dialogo interno, ya que en ocasiones erosiona su autoestima calando cada vez más en el interior de la persona.
  • Falta de confianza en sus habilidades y valía.
  • Miedos desmedidos a perder una relación de pareja o de amistad.
  • Excesos de preocupación en todo lo que hace.

¿Qué lo origina?

Estos son algunos de los desencadenantes que pueden propiciar la inseguridad (no tienen porque cumplirse todos):

  • Una baja autoestima.
  • Vivencias traumáticas.
  • Padres o cuidadores muy exigentes durante la etapa de la infancia.
  • Un alto nivel de perfeccionismo.
  • Deterioro en los vínculos afectivos: parejas, amigos.
  • Pérdida de trabajo.
  • Fracasos recientes.
  • Malas experiencias.

¿En qué puede desencadenar la inseguridad?

Conductas de aislamiento: La persona puede sentirse vacía o en soledad. A medida que va sintiendo aislamiento, la gestión emocional empeora provocando que se incrementen estas conductas y, con ello, se encierren más en sí mismas recluidas en su casa.

Ansiedad / Fobia social: Se empiezan a sentir síntomas a nivel fisiológico y acechan los miedos. Crees que la gente te verá esa sintomatología y no consigues controlarla, por lo que mejor evitar socializar.

Dependencia emocional: La falta de seguridad en ti mismo te hace caer en relaciones donde adoptas el rol de dependiente, en busca de protección y seguridad.

Depresión: Sientes que no tienes ganas de nada, ni encuentras donde agarrarte, te sientes solo, con mucha inseguridad y sin sentido para seguir adelante.

¿Qué hago para ganar seguridad?

  • No te compares con otras personas. Cada persona es irrepetible y todas tienen sus propias fortalezas.
  • Evita llevarte las críticas al terreno personal. Trata de buscar el lado constructivo ante la critica que te han expuesto.
  • Potencia tu buen humor. Una buena dosis de humor siempre ayuda a ganar confianza en ti mismo y así ayudas a tu organismo a segregar hormonas que te mejoran tu estado de ánimo.
  • Solventa tus heridas del pasado. Trabaja en tus dolencias para poder continuar sin tantas cargas emocionales.
  • No busques en los demás su aprobación para hacer algo. Tienes las herramientas necesarias para tomar buenas decisiones. Empieza a valorarlas.
  • Una dosis de perfeccionismo está bien, pero no en exceso. Si nos excedemos en ser perfeccionistas, nos estamos exigiendo de más y para la inseguridad no es muy buena compañía.
  • Festeja tus éxitos. Cada vez que consigas un logro marcado, celébralo, esto mejorará notablemente tu autoestima.
  • Sal de tu zona de confort. Sal de la monotonía y de tu zona de seguridad, exponte de forma gradual y ve recuperando la confianza en ti mismo.
  • Mejora tu dialogo interno. Corrige la forma en la que te hablas, no seas demasiado duro contigo mismo.