Artículo escrito para Hola.com

Los pensamientos negativos sobre nosotras mismas o el diálogo interno y las palabras que empleamos para definirnos pueden hacernos mucho daño. Esta es la advertencia de los psicólogos que recomiendan a la población tratarse con un poco más de compasión y no ser tan nocivos y críticos en los juicios que hacemos sobre nosotros mismos. Y es que, sin ser conscientes, podemos estar creyéndonos unos adjetivos sobre nuestra personalidad o forma de ser que pueden no ser exactamente fieles a la realidad. Pero, ¿cuáles son estos diálogos internos tan perjudiciales?

¿Qué es el diálogo interno?

Como nos explica la psicóloga Carolina Lozano, de Mundopsicólogos, son patrones de pensamiento y de hablarnos sobre nosotros mismos. «Está muy relacionado con la forma de sentirnos y tiende a darse con frecuencia de manera negativa, incluso, destructiva. Está tan enraizado, que forma parte de nuestras actitudes y de comportamientos». Estos pensamientos se empiezan a forjar en la infancia y se van desarrollando según las relaciones interpersonales.

El problema es que pensar mal sobre nosotros mismos, nos genera rechazo, culpa, o enfado, llevándonos a una baja autoestima, o a un estado anímico de ansiedad

, estrés o depresión. Nuestro diálogo interno nos puede llenar tanto de positividad o de negatividad, y con ello a sentirnos autorrealizados o a dar paso al autosabotaje.

¿Cuáles son esos pensamientos o diálogos negativos?

El diálogo interno es fundamental para identificar y sentir tu propio cuerpo, corregir el lenguaje para no dañarte y mejorar nuestro propio autocuidado y nuestra autoestima. Pero cuando es negativo puede hacer mucho daño. Estos son algunas de las ‘conversaciones’ con nosotras mismas que sabotean nuestro crecimiento personal:

  • Diálogo autocrítico: te criticas constantemente, te evalúas negativamente, reduces los logros y potencias los defectos y limitaciones. Las personas que tienen este tipo de diálogo tienen un déficit de confianza, por lo que están en una constante comparación para encontrar lo que le logre completar. Siente mucha frustración por no alcanzar sus logros.
  • Diálogo catastrofista: piensas que todo lo malo te va a pasar a ti y que si hay una catástrofe o, por ejemplo, si despiden a alguien en la oficina, vas a ser tú. Estas personas están siempre alerta ante las situaciones y anticipándose a las mismas. Lo que les genera una ansiedad en aumento por el futuro y el control y con ello mucho desgaste.
  • Diálogo victimista: crees firmemente que la vida es muy difícil y complicada. Y que todo y todos están contra tí. Las personas que tienen este diálogo se ven constantemente en un callejón sin salida, sin recursos para poder superar las situaciones que la vida les depara. Con una visión negativa sobre la vida y sus propias capacidades. Sienten una gran desprotección, y falta de esperanza. Su grado de neuroticismo no le permite alcanzar el ansiado cambio.
  • Diálogo autoexigente: te exiges continuamente, sin descanso. Esto te lleva a estar agotada y al sacrificio. Las personas que tienen este diálogo no contemplan dentro de su exigencia. Todo ello, les lleva a caer en el estrés crónico, a estar agotadas, falta de recursos y piensan que tienen que poner aún más de su parte para lograrlo lo que se proponen.

¿Cómo nos afecta al desarrollo personal?

Como podemos sospechar, este tipo de diálogo impide que nos desarrollemos adecuadamente y nos limita. Carolina Lozano explica que propician los conflictos internos, que estos se manifiestan en nuestra forma de relacionarnos y en las actitudes, conductas y emociones, ya sea con nosotros mismos, o con los demás.

Por ejemplo, si tenemos un diálogo muy exigente, lo podemos también ser con los demás, no permitiendo el error e incluso exigiendo. «Esto mismo ocurre cuando a través del diálogo interno actuamos como críticos, jueces, evaluadores, entre otros. Todo esto acaba desgastando a la persona por su alto contenido cognitivo, y por los resultados sociales que pueda llegar a obtener con esta actitud».

También resalta que aquello que nos decimos repetidamente acaba convirtiéndose en una verdad absoluta para nuestro cerebro. Tanto si es algo positivo como negativo. «De ello se encarga el lóbulo frontal, en concreto el área de broca que es la encargada del habla. Para ello, comienza un proceso de escucha en tu cerebro, dando lugar a una respuesta fisiológica y hormonal frente al mensaje repetitivo. Por tanto, aquellos mensajes que nos repetimos pueden provocar respuestas que estén relacionadas con el estado anímico y con ello con el crecimiento personal, potenciándonos o limitándonos». De ahí que debamos aprender a ser más indulgentes con nosotras mismas, ya que con los demás, sí lo somos.

Cómo empezar a hablar contigo misma de una forma más constructiva

Una vez identificado tu propio diálogo interno, puedes empezar a mejorarlo. Modifica los pensamientos que albergan connotaciones negativas por otros que sean más constructivos, alentadores y con menor grado de dureza. Entrena a tus pensamientos a ser más amable, empático y asertivo contigo mismo. Ten paciencia, ya que te llevará un tiempo corregirlos

  1. Conecta contigo mismo: toma consciencia de cómo estás conectando, para después comenzar a ser más flexible y adaptativo al cambio.
  2. Dale la vuelta a tu diálogo interno: emplea el amor propio y la compasión hacia ti mismo. Se agradecido por lo que tienes y valóralo.
  3. Aplica la reflexión: cuando te permites ser reflexivo contigo mismo, da lugar a la apertura del cambio. Enfócate desde un enfoque positivo para sentir que eres capaz de lograrlo.
  4. Práctica un estilo de vida saludable: tener un buen autocuidado ayuda a tener un buen estado anímico, lo que reduce el diálogo interno negativo.
  5. Potencia tu humor: crear climas más relajados ante las situaciones tensas, ayuda a enfrentarte mejor a las mismas. Potenciar las situaciones de humor, destensa el clima y aviva las sonrisas.
  6. Cuida tu círculo social: rodearte de personas que tengan buena armonía, con las que te encuentres cómodo, y que te permitan ser tú mismo, te ayudarán a estar bien contigo mismo tanto solo como con ellos, sin tener que recurrir a las comparaciones.
  7. Acepta: aceptar que tenemos un diálogo interno negativo, nos da lugar a poder modificarlo y con ello, tener una mejor relación con nosotros mismos.
  8. Identifica: saber en qué situaciones o con qué experiencias o perfiles de personas, se dispara nuestro diálogo interno, nos ayudará a corregirlas y prevenir el no exponernos a las mismas.
  9. Céntrate en tus emociones: sentir las emociones que te producen determinadas acciones, situaciones, pensamientos o creencias, te ayudará a saber si son adaptativas o no para ti.
  10. Medita: practicar la meditación nos hace ser más conscientes de nosotros y mejorar en la atención plena. Es una buena estrategia a tener en cuenta para mejorar nuestro diálogo interno.

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